Eustaquio Sosa (Uruguay, La charqueada, 1939), ya es una
legendaria figura de nuestro más precioso humus cultural.
Poeta, compositor y guitarrista, ha registrado, a partir de 1962, El guitarrero,Esposa, Casi grillos, La santa federación, Canción para volar con mis hermanos y Lejos de Treinta y Tres.
En 1974 participó en el disco colectivo Folklore Oriental, junto a Washington Carrasco, Tabaré Etcheverry y Víctor Pedemonte.
Ha publicado, además, Más allá de los grillos, Puerto charqueada y otros pájaros y Los textos de las estrellas.
Eustaquio Sosa ha compartido escenarios junto a figuras internacionales de la talla de Jaime Dávalos, Los Fronterizos, Los chalchaleros, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, y algunas de sus canciones han sido versionadas memorablemente por Alfredo Zitarrosa, entre otros destacados intérpretes.
Acaba de ser distinguido con el Premio Morosoli, y su próximo poemario aparecerá en forma exclusiva en el blog del elMontevideano / Laboratorio de Artes.
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Poeta, compositor y guitarrista, ha registrado, a partir de 1962, El guitarrero,Esposa, Casi grillos, La santa federación, Canción para volar con mis hermanos y Lejos de Treinta y Tres.
En 1974 participó en el disco colectivo Folklore Oriental, junto a Washington Carrasco, Tabaré Etcheverry y Víctor Pedemonte.
Ha publicado, además, Más allá de los grillos, Puerto charqueada y otros pájaros y Los textos de las estrellas.
Eustaquio Sosa ha compartido escenarios junto a figuras internacionales de la talla de Jaime Dávalos, Los Fronterizos, Los chalchaleros, Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa, y algunas de sus canciones han sido versionadas memorablemente por Alfredo Zitarrosa, entre otros destacados intérpretes.
Acaba de ser distinguido con el Premio Morosoli, y su próximo poemario aparecerá en forma exclusiva en el blog del elMontevideano / Laboratorio de Artes.
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¿Con qué cultores del trovar criollo te conectaste cuando llegaste de Treinta y Tres?
Mi extemporánea llegada de Treinta y Tres se debió primero a la pobreza y a mis ganas de hacer algún trabajo en cualquier cosa que me ayudara a paliar el hambre. Tanto es así que estuve anotado en la marina mercante, para ingresar como grumete.
Traía conmigo una guitarra brasileña (O rei dos violäos da corda) con la que compuse mis primeras canciones: Lejos de Treinta y Tres, Yerra, Tropero Olimareño, De las sombras, Paisaje olimareño... y dos o tres más que no recuerdo bien debido al tiempo. Llegué de mis pagos en 1953, para hacer mis primeras actuaciones. Nadie me conocía, por supuesto, pero iba a los boliches -era otra época-, cantaba y me daban moneditas. Con ellas vivía. Es decir, compraba algo para comer y vivía en la calle y en las plazas. Me juntaba con vagabundos, algunos de los cuales me resultaron gentes extraordinarias, como profesores caídos en desgracia y en una oportunidad un médico que en un accidente, según él, había matado a su familia.
Un día, en un bar, escuchando una radio en Sarandí y Juan Lindolfo Cuestas -enfrente estaba
Por esa época había comenzado a saber que criollos eran los hijos de extranjeros nacidos en el país. Así que yo no era criollo, y en cuanto a trovar, apenas me defendía cantando. Acuñé el término -que sigo prefiriendo- de intérprete de canciones vernáculas.
Fue así que en la radio CX 24
Conocí también algunos extranjeros que me elogiaron: Fernando Ochoa, Chacho Arancibia, Dorival Caymmi, etc.
Estaban de moda las vinerías y en ellas se juntaba lo mejor del canto nacional y extranjero.
En Teluria conocí a Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Jaime Dávalos, y lentamente aparecieron los cantores nuestros: Osiris, Grau, Juceca, Nina Miranda, Olga del Grossi y muchos más. Pero esos eran los principales.
¿En qué momento surge tu pasión por la investigación histórica a través de canciones, poemas y narraciones?
Por esa época comencé a frecuentar la facultad de Humanidades, ya que vivía en Buenos Aires, a media cuadra del almacén del Hacha. Terminé el liceo y concurría allí a las charlas que se daban. Entonces conocí a Paco Espínola, quien me preguntó si cantaba algún cielito.
Yo hacía todo el repertorio de Antonio Tormo, algo de Gardel y otro poco de Magaldi y de Margall, que entreveraba con mis propias canciones.
Aquello me llamó poderosamente la atención y en la misma biblioteca de Humanidades, busqué antecedentes del Cielito. Y recuerdo que aquello fue muy emocionante. Empecé a conocer nuevos nombres y supe que la historia era para mí un verdadero galimatías. Pero, quería desenredarlo. Y comencé a poner en claro el enredo y así comencé a cantar cielitos, creo que canté muchos y compuse y les hice música a otros de Hidalgo, Valdenegro, Ansina, etc.
Me dispuse a seguir la ruta de un personaje, para aprender, y elegí por casualidad al general Anacleto Medina. Conseguí fotografías, relatos, diarios, revistas y lo seguí paso a paso y me enamoré de aquel hombre tan controvertido. Después de él comencé con el General Timoteo Aparicio y apenas conocí algo del mismo, me detuve y busqué la figura de Artigas. Eso fue en los alrededores del 60. Después Artigas ocupó todos los espacios de mi vida y los sigue ocupando.
El "Laucha" Oscar Prieto me indicó el camino... y aún me lo indica.
¿Cómo definirías el sentido del mensaje artiguista, que cada vez parece más vigente, en lo que tiene que ver con nuestra renovación identitaria frente al mundo? ¿Cómo zafamos de la invasión mediática de los mercaderes gringos?
El mensaje artiguista tiene una advertencia de universalidad, sin por ello salir en lo más mínimo de la identidad de estos lugares. No olvidar que hablamos del Protector y de su Protectorado.
Identidad: cúmulo de características, rasgos propios, de una persona o de una comunidad que los caracterizan frente a los demás. Desde su nacimiento el hombre y la mujer se enfrentan con un lenguaje, el paisaje, olores, gustos, canciones de arrorró que entona la madre, ropas, comidas, y saliendo al patio de su primera infancia, árboles, insectos, pájaros, edificios y niños, adultos y ancianos, etc., quienes lo hacen comprender que pertenece a una colectividad especial. Este hombre no vive en el universo, ni en una galaxia, ni en un planeta. No vive en un continente, ni siquiera en un país, vive en el lugar donde nació, o en el que se crió. Sea grande o pequeño. Para dar un ejemplo que me parece feliz, una vez en un concierto, dije que los camalotes de
Cada lugar, repito, tiene su color, su olor y sus características especiales. Sus lluvias, su fuego, las peculiaridades de la tierra en la cual se plantan y se cosechan hortalizas, granos, etc. Por ejemplo, en mis pagos se planta el arroz que es el centro de la industria por allí, y el viento que sopla inmutable desde el solano y
Una de las cosas "identitarias" de nuestro país es la figura de José Artigas, quien dictó sus Instrucciones y Reglamento y dejó flotando en el aire las palabras de Cristo: Quien tenga oídos, oiga.
El artículo tercero de las Instrucciones dice: Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.
Parece que esta oración, aún sacada de su contexto, tiene un valor, una dignidad y una fuerza capaces de conmover al mundo.
Este es el punto de apoyo que pedía Arquímedes, para su palanca; un minúsculo y verdadero tratado sobre la libertad. Parece explicar que todos los hombres del mundo ya tienen, al cumplirla, la libertad puesta al alcance de sus manos.
Don Juan Edmundo Miller le llamaba a Artigas "el Profeta", y creo que tenía una enorme razón, ya que el Protector mantenía todos los atributos de ellos.
Zafarnos de la invasión de los mercaderes es una cosa muy difícil, ya que auxiliados por los ignorantes, o por los incultos, gentes famélicas de fama, dicen y hacen las cosas más atrabiliarias y además, por supuesto, nos encontramos con que han ocupado todos los lugares de nuestra música y nuestra poesía con el simple argumento de instalarle a las cosas extranjeras, el infeliz rótulo de Nacional.
A decir verdad, yo creo que eso lo justifica la falta de talento, pese a lo que dicen "enjundiosos" cronistas que solamente han tenido un programita en el cual pasaron mucha música de la nuestra: El Candombe Beat y
Eres los Estados Unido / eres el futuro invasor / de
Y agrego: la música es un lenguaje que todos los que estudiamos conocemos muy bien. No se canta en bagualas en la banda oriental, ni en joropo, ni en bailecito y menos en inglés, desde luego. El rock es propio de los EE.UU. Mezcla de jazz, blues y etc.
Es claramente la invasión de la que Darío nos alertaba.
Pero, me pregunto yo: ¿Cuántos de los cantores de estos tiempos se atreven a decir que estudiaron a Darío y que comprendieron su poesía?
No hay que asimilar las culturas foráneas. Hay que enfrentarlas. Hay que presentarles una dura lucha tratando de exaltar las cosas que están en el olvido y nos han hecho una simple colonia cultural .
No nos hagamos los distraídos hablando de que la música es universal. Lo es. Pero cada lugar debe dar lo suyo para incorporar la identidad de cada comarca en el gran torrente de una verdadera música universal.
Si en una oportunidad pudiera el destino mandarme a visitar la tierra de los Inuit, y de un iglú saliera uno de ellos, con un instrumento hecho con huesos de foca o de pescados, cuerdas de tripa de osos polares, y yo le pidiera que me tocara un aire de su tierra, y ese habitante de las soledades me obsequiara con un Rock, estoy seguro que tendría una de las más grandes desilusiones de la vida ya que no deseo otra cosa que oír la verdadera música de aquellos lugares.
Y habría cien cosas más para decir. Todo un gran capítulo para establecer algunos de los principios básicos de la música y la poesía.
¿Cuales fueron las pautas que articularon tu nuevo proyecto discográfico?
Es una pregunta que también exigiría mucho tiempo y muchos conocimientos para comenzar a hablar: desde el payador gauderio de Concolorcorvo hasta por lo menos Lauro Ayestarán.
En este caso diré que me gustó asomarme a la poesía y a la música tratando de hacer algo que sonara distinto y esto fue conseguido por la guitarra de Marcel Chávez y el guitarrón de Heber Rodríguez. Nunca me habían asistido musicalmente y el resultado fue grato.
A lo largo de mis años, e influenciado por la música de Víctor Lima y muchas zambas, carnavalitos y otros ritmos de América -además de la zamba La uñera de Lena y Cañada Zamora de Porrini- escribí, con 14 años, una zamba: Lejos de Treinta y Tres. Hace de esto 57 años. Y a medida que la cantaba le iba acomodando giros en la guitarra y definitivamente resultó un éxito. Esa es la historia de mi única zamba. Jamás dije que se trataba de un ritmo Nacional. Muchas veces intenté sin resultados sacarla de mi repertorio. Las gentes me pedían que la cantara y previa esta explicación lo hacía. He compuesto, milongas, estilos, cielitos, vidalitas, cifras, tangos, candombes, sobrepasos, canciones criollas, dos o tres valses, huellas, y sobre todo he luchado por hacer verdaderas formas poéticas, décimas espinelas, romances, sextillas, serventesios, asonantes y alejandrinos.
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